Por Juan Pablo Calviño D’Ambra (Enviado Especial Blog adidas Running)
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La mañana del viernes arrancó fría, pero lejos de lo que se había vivido el jueves en el Cerro Catedral.
Los equipos se congregaron, abrigados a más no poder, en el Complejo Lago Escondido para dar partida a la primer etapa. Se veían muchos elongando, haciendo movilidad articular, pero pocos entrando en calor por la pista de atletismo.
La cuenta regresiva terminó y los atletas de elite fueron los primeros en largar, luego cada equipo podía elegir en que momento iniciar la prueba debido a que se computaba el neto en vez del bruto.
Los primeros kilómetros fueron cuestas, subidas y bajadas, donde era imposible transitar con normalidad ya que siempre uno de adelante detenía la interminable fila de aventureros, hasta ese momento cargados de adrenalina y sobrados de aire y piernas.
Tras el calvario del comienzo un camino de ripio fue lo que puso a cada uno en su lugar. Con desniveles pero facil de transitar, quienes pudieron apretaron el paso para superar a los “lentos” que largaron en los minutos iniciales.
Ya cerca del kilómetro 10 los senderos ya eran protagonistas del recorrido. La vegetación tapa el viento, y genera humedad en el ambiente, asi que ya es necesario ingerir geles, sales y todo lo que haya en la mochila porque el reloj ya paso la hora y todavía falta bastante.
El suelo es desparejo, de tierra, con algunas piedras sueltas, asi que la mirada esta concentrada dos metros delante de uno, pero en el momento que se puede se contempla el paisaje y la inmensidad de la cordillera tienta a frenar un minuto a sacar una foto que sera la envidia de todos los que no pudieron venir al Cruce.
Promediando la carrera, uno de los muchachos de la organización advierte que a 200 metros hay un piente que se pasa de a dos, por lo cual recomienda ir bajando la marcha.
Una pequeña espera para algunos (para los del fondo fueron dos horas) y ya arriba del puente la vista al precipicio de cientos de metros con dos cascadas es maravillosa, al mismo tiempo que aterradora.
Superado esto, y con espacio para correr el terreno se mostro bien técnico, con subidas empinadas y bajadas comoplicadas. A tirarse de cabeza que la vida es una sola!
A esta altura el cansancio ya se siente, pero todavía falta para terminar. A apurar el paso que hay que cruzar el lago en lancha. Otra espera, sacarse la mochila, ponerse el chaleco flotador y arriba del gomón que parte a toda velocidad sobre el lago picado para en tres minutos estar del otro lado.
Ya no falta nada, pero como cuestan estos 5 km. El terreno no era el más complicado, pero las piernas pesan y la cabeza piensa más en comer y en el próximo día que en otra cosa.
Últimos arroyitos para cruzar, pies frescos, un par de ondulaciones y la majestuosa casa de Mister Lewis (el dueño de todo esta zona) aparece bien cerca. Tras un pequeño coastering, vuelta a subir 100 mts, bajar otros 100 y el ansiado arco de llegada.
Parar el reloj, hidratarse, elongar, abrigarse, y nada más y nada menos que el almuerzo.
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Calzado elegido para hoy: adidas Supernova Riot 2. (Sin ampollas, sin uñas negras. Gran agarre en las subidas y bajadas, incluso con la tierra y las piedras sueltas. Óptimo drenaje).