Cruce de los Andes: Reporte Día 2

Por Juan Pablo Calviño D’Ambra  (Enviado Especial Blog adidas Running)

 

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Cuántas veces nos quejamos de los errores del Servicio Meteorológico, y cuando necesitamos que se equivoque acierta. Sábado 6 de febrero, diluvio universal en la cordillera.
Si no fuera suficiente el esfuerzo del día anterior: dormir en carpa, con lluvia, madrugar y desarmar todo bajo el agua es una experiencia aparte. Tras entregar los container los corredores se abrigaron y cubrieron para enfrentar la segunda etapa, que debido a las precipitaciones y los fuertes vientos modificó el circuito preestablecido por la organización.

cruce reyes

Gentileza Foto: Melideo/Raña.

En esta oportunidad las salidas se daban cada cinco minutos de a grupos de 50 según la clasificación del día anterior. Como siempre los primeros kilómetros se hacen densos, ya que el entusiasmo de algunos choca contra el ritmo calmo de otros que en un sendero lleno de barro y con poco lugar dificulta el paso. Todos empantanados, los corredores necesitaban agarrarse de ramas y raices para mantener el equilibrio en algunos sectores.

Las subidas constantes dieron lugar a algunas bajadas pronunciadas en las que se pudo hacer diferencia en el ritmo. La vista, mas alla de la bruma es imponente cuanto más arriba se transita.

Ya en los 1.500 mts de altura, el punto más alto, la carrera siguió su lógica. Todo lo que sube, debe bajar, asi que sin respiro los senderos con precipicio a un lado fueron los protagonistas. Allí comenzaron a hacer diferencia la dupla integrada por el tandilense Sebastián Tosti y el oriundo de Villa la Angostura Samuel Ayala, que a la postre serían los ganadores de la jornada, reivindicándose de una primer etapa poco fructífera donde quedaron a 30 minutos de la punta. Gustavo Reyes y Nelson Ortega, los ganadores de la primer jornada, arribaron 2°, a 6 minutos de Pablo Ureta y Sergio Trecamán (hoy 3° y ayer 2°), con lo que se afianzaron en la punta y estiraron su ventaja a 10 minutos.

Entre las damas, las protagonistas fueron las hermanas oriundas de Catriel (Río Negro) Yolanda y Mayra Mardones, que ayer fueron 2° y hoy ganaron la etapa. Pero muy cerca se ubicaron Virginia Galvez y Marilina Costantini, también tomándose revancha de la primer jornada donde partieron como candidatas y quedaron lejos en la clasificación. El Cruce es una carrera larga, ahora sólo 10 minutos separan a las primeras de las segundas, y mañana se definirá todo con una extensa jornada de 38 kilómetros en donde todo puede pasar.

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La montaña impuso respeto
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La adrenalina dispara y cualquiera que se interponga es un “enemigo” del ritmo a seguir. A veces no se miden los riesgos y muchos se doblaron los tobillos al descender en medio del bosque, repleto de surcos, raices sueltas y piedras. La vegetación ayudaba a cortar el viento y no sentir tanto el frio de la ropa mojada.

Tras salir a un camino de ripio recto y en bajada, con los cuadriceps ya cansados, era un milagro no aterrizar de boca al piso. Luego el camino se aligero, se volvio más ondulado, con desniveles pero no tan pronunciados. Los geles se van acabando, el camel vaciando y si alguien tiene un GPS cerca es imposible pasar junto a él sin preguntarle el kilometraje.

El camino monótono para lo que venimos acostumbrados pone la cabeza a prueba. Cada vez falta menos pero no hay señales de la meta.
Dos badeos rompen el esquema de lo que venia siendo una etapa seca para los pies (porque el cuerpo es una sopa). Tras unos minutos más el arco se distingue a la derecha, ahora si que no falta anda, solo cruzar el río Foyel, con el agua helada hasta la cintura y una correntada más que interesante.

Ahora si, 200 metros y el arco con el reloj marcan el fin de la segudna etapa del Cruce de los Andes. Pero como esto no es una carrera como las demás la historia sigue. Tras agarrar la hidratación y acercarse a uno de los fogones gigantes para calentar el cuerpo, uno lo que quiere es cambiarse la ropa, comer y descansar. Grata sorpresa se llevaron cuando los containers no se encontraban. Debido a las lluvias solo un camión pudo llegar al campamento, por lo que la mayoría de los equipos tuvo que caminar 4 kilómetros extra hasta un campamento donde ahí si pudieron abrigarse y tomar algo caliente.

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Calzado elegido para la etapa: adidas Terrex Fast FM.adidas-terrex-fast-fm-g02762-outdoorova-obuv-18077

Debido a que la segunda era la etapa con más trepada y en consecuencia bajadas, y sumado el terreno lleno de barro tome la decisión de dejar las Riot en el container y salir a testear estas todo terreno en su ambiente natural. El agarre es sobresaliente, salvo alguna derrapada en el fango suelto se comportaron de la mejor manera. El pisar piedras no fue ningun problema, ya que el talón independiente con FORMOTION equilibro la pisada en todo momento. La flexibilidad para este tipo de calzados (outdoor) es sobresaliente.

Son totalmente impermeables. Eso si, cuidado con los badeos.

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